Érase una vez una chica en un reino lleno de injusticias y pobreza, la chica era depresiva, además de otros rasgos patológicos en su haber, pero tenía un corazón bueno y humilde, se esforzaba por sobresalir en una situación tan difícil como la de su reino, sus padres, humildes y trabajadores, la alentaban a ser mejor persona y añorar puestos cada vez más altos en la enferma escala social.
Un buen día la chica conoció a un joven de negros cabellos y piel de oro, con una figura dura y fornida pero con el alma noble y sencilla, el joven era aún más humilde que ella, pero tenía unos ojos llenos de bondad y un corazón aún más bueno y humilde que el de la chica. Sólo bastó una noche para que el par de jóvenes se enamorarán de sus sonrisas y sus ojos y quisieran pasar el tiempo tomados de la mano, como dos genuinos enamorados. La joven estaba contenta, al fin tenía algo por qué sonreír, además de sus logros académicos y del amor de su familia y sus amigos, ahora sí: lo tenía todo. O al menos eso pensaba aquella ingenua criatura.
Una noche sus padres, con las mejores intenciones de los progenitores, hablaron con ella para pedirle que no viera más a este chico, alegando que ella merecía un tipo mejor y que el joven de noble corazón no tenía nada que ofrecerle, confundieron a la joven haciendo tambalear su felicidad, la joven recordaba sus días sola y no lo podía tolerar, y sí, era cierto, ella podía conseguir un tipo mucho mejor, tal vez en un tiempo, pero por el momento estaba contenta, viviendo una oportunidad que es regalada en contadas ocasiones en una vida común.
La chica no sabía qué hacer, no sabía qué era mejor, su corazón quería complacer a sus padres, pero a la vez quería seguir al lado del buen joven, ella cayó en una depresión muy profunda, desesperada se alejó de todo cuánto un día quiso y vagó hasta perderse hasta de ella misma.
viernes, 30 de octubre de 2009
viernes, 25 de septiembre de 2009
Mi primer amor
Prendo un cigarro mentolado y pongo música,
sentada en mí cuarto, viendo la ventana, viene a mi mente el recuerdo de mi primer amor.
Tenía 15 años, primer año de preparatoria.
Él era… mi versión masculina.
Cuando andábamos juntos parecíamos dos hermanos ojerosos, pálidos, altos y de cabellos oscuros platicando de todo y de nada, matando el tiempo juntos, porque nos gustaba estar juntos.
Éramos mejores amigos y yo, secretamente, sentía amor por primera vez.
Lo que más me gustaba era cómo me sentía yo con él, la persona en la que me convertía a su lado.
De eso hace ya 6 años
La última vez que lo vi solo lo pude observar con un ojo, el otro lo tenía casi inservible por un accidente, fue en el cuarto de un hospital, pero recuerdo que se veía hermoso…
Hace 2 años y medio que no hablo con él.
Sé que vive y se dónde, pero no hemos coincidido, ni nos hemos marcado, ni escrito, solo sabemos que existimos y el cigarro se acabó, igual que el tiempo de pensar en él…
sentada en mí cuarto, viendo la ventana, viene a mi mente el recuerdo de mi primer amor.
Tenía 15 años, primer año de preparatoria.
Él era… mi versión masculina.
Cuando andábamos juntos parecíamos dos hermanos ojerosos, pálidos, altos y de cabellos oscuros platicando de todo y de nada, matando el tiempo juntos, porque nos gustaba estar juntos.
Éramos mejores amigos y yo, secretamente, sentía amor por primera vez.
Lo que más me gustaba era cómo me sentía yo con él, la persona en la que me convertía a su lado.
De eso hace ya 6 años
La última vez que lo vi solo lo pude observar con un ojo, el otro lo tenía casi inservible por un accidente, fue en el cuarto de un hospital, pero recuerdo que se veía hermoso…
Hace 2 años y medio que no hablo con él.
Sé que vive y se dónde, pero no hemos coincidido, ni nos hemos marcado, ni escrito, solo sabemos que existimos y el cigarro se acabó, igual que el tiempo de pensar en él…
martes, 22 de septiembre de 2009
Le pedí la prueba de amor
-¿Me quieres?
-Claro nena
-Cuando este muy enferma, terminal, ¿me vas a dar una sobredosis de morfina si te lo pido?
-Claro nena
-¿Lo prometes?
-Claro...
ESO es AMOR... no jodideras
-Claro nena
-Cuando este muy enferma, terminal, ¿me vas a dar una sobredosis de morfina si te lo pido?
-Claro nena
-¿Lo prometes?
-Claro...
ESO es AMOR... no jodideras
domingo, 23 de agosto de 2009
La Muerte
Hace unos días enfermé terriblemente de una infección viral en las vías respiratorias, las temperaturas altas eran lo peor y mi estado anímico era aún más deprimente.
Durante los días que estuve sin poder salir ni a la escuela estuve pensando mucho, más de lo normal, y un pensamiento era recurrente, la muerte, la dulce y cálida muerte, desde hace años medito sobre ella, no me molesta saber que un día todo acabará, de hecho, en aquellos momentos pensaba que sería hermoso que todo acabara ya, dejar de sufrir, dejar de llorar, dejar de desear lo que no tengo ni tendré, él dijo que me llevaría flores a la tumba, yo no tendré tumba, quiero ser cremada y que mis cenizas sean esparcidas libremente por un monte cercano a una rancheria llamada Santa Lucía, cerca del municipio de Dolores Hidalgo, le dije que si no me daba las flores ahora, nunca lo haría, por que la muerte anda suelta y un día seré su víctima.
Mi psicóloga dice que pienso demasiado en la muerte, yo creo que son mis rasgos depresivos, no tengo el valor de ser suicida. Yo pienso que la muerte es una mujer extremadamente delgada, la cual desconoce el placer de la comida italiana, que ha visto cosas terribles sobre esta absurda especie llamada humanidad, yo creo que la muerte es incomprendida y temida sin tener la culpa y en el más delirante de mis pensamientos creo que es hermosa y que se enamora de sus víctimas buscando un poco de apreciación...
Durante los días que estuve sin poder salir ni a la escuela estuve pensando mucho, más de lo normal, y un pensamiento era recurrente, la muerte, la dulce y cálida muerte, desde hace años medito sobre ella, no me molesta saber que un día todo acabará, de hecho, en aquellos momentos pensaba que sería hermoso que todo acabara ya, dejar de sufrir, dejar de llorar, dejar de desear lo que no tengo ni tendré, él dijo que me llevaría flores a la tumba, yo no tendré tumba, quiero ser cremada y que mis cenizas sean esparcidas libremente por un monte cercano a una rancheria llamada Santa Lucía, cerca del municipio de Dolores Hidalgo, le dije que si no me daba las flores ahora, nunca lo haría, por que la muerte anda suelta y un día seré su víctima.
Mi psicóloga dice que pienso demasiado en la muerte, yo creo que son mis rasgos depresivos, no tengo el valor de ser suicida. Yo pienso que la muerte es una mujer extremadamente delgada, la cual desconoce el placer de la comida italiana, que ha visto cosas terribles sobre esta absurda especie llamada humanidad, yo creo que la muerte es incomprendida y temida sin tener la culpa y en el más delirante de mis pensamientos creo que es hermosa y que se enamora de sus víctimas buscando un poco de apreciación...
sábado, 1 de agosto de 2009
Excesos
domingo, 12 de julio de 2009
Mis 18 años
Este verano ha sido bueno, he podido descansar, disfrutar de beber y comer lo cual la báscula me ha estado recordando constantemente, he comenzado un proceso terapéutico y siento como si mi mente hubiera sido víctima de un terremoto, todo está en escombros, las cosas no están en su lugar, no están quietas.
Recostada en mi cama mirando el techo pienso en algo: me gustaría volver a tener 18 años, me gustaría recobrar la sonrisa honesta, la sorpresa en la mirada, la seguridad de que todo irá bien, las ganas de vivir, el amor, la inocencia hacia la humanidad, la añorada paz…
Creo que las cosas mejorarán, mantengo la esperanza, pero ya no quiero pensar, ya no quiero temer, ya no quiero desconfiar, en aquel entonces todo lo que importaba era un mensaje desde la Chona, leer a Harry Potter, adelgazar para la graduación y mantener un promedio envidiable.
Reflexiono desde mi cama que, tal vez, la mejor época de mi vida fue mi último año de prepa y que hoy deseo recobrar esa paz de espíritu, un amor sincero y la simple diversión.
Recostada en mi cama mirando el techo pienso en algo: me gustaría volver a tener 18 años, me gustaría recobrar la sonrisa honesta, la sorpresa en la mirada, la seguridad de que todo irá bien, las ganas de vivir, el amor, la inocencia hacia la humanidad, la añorada paz…
Creo que las cosas mejorarán, mantengo la esperanza, pero ya no quiero pensar, ya no quiero temer, ya no quiero desconfiar, en aquel entonces todo lo que importaba era un mensaje desde la Chona, leer a Harry Potter, adelgazar para la graduación y mantener un promedio envidiable.
Reflexiono desde mi cama que, tal vez, la mejor época de mi vida fue mi último año de prepa y que hoy deseo recobrar esa paz de espíritu, un amor sincero y la simple diversión.
miércoles, 24 de junio de 2009
Algunas personas no pueden amar, otras no deberíamos hacerlo
Érase una vez en un país cercano, de cálidas tierras y dificultades económicas, un apuesto joven de negros cabellos y ojos de árabe que tenía una maldición, un buen día al despertar se percató que su alma, durante la noche, se había podrido, a causa de esta situación estaba imposibilitado para amar a alguna mujer, así que decidió vivir solo, e iba a los bares solo, al cine solo, de compras solo, no tenía la necesidad de una mano a la cual aferrarse, ni de escuchar palabras de amor, ni de extrañar a nadie. La música sentimental lo asqueaba y el corazón solo era un órgano que le daba vida, no era algo que lo hiciera sentir absolutamente nada.
Una noche en aquel país cercano, una joven de frágil figura y emociones fuertes se enamoró de él, fue muy rápido, quedó encantada con sus negros cabellos y con su perfil gallardo, con sus hombros fuertes y con sus labios claros, ella sabía el riesgo que era enamorarse de él, pero sentía que tenía todas las potencialidades para arrancarle más que un beso. El joven se percató del amor de la linda joven, y decidió que sería agradable pasar tiempo juntos, de todas formas él quería sexo y ella quería amor, sonaba a un bue intercambio por algún tiempo.
La joven se esforzaba día tras día por agradar al joven, por cuidarlo y amarlo como si fuera el único, el mejor hombre del mundo, él a cambio le devolvía una sonrisa, un te quiero trillado y noches de ardiente pasión que los dejaban extenuados.
Pero los meses pasaban y el alma del joven seguía muerta, insensible a las caricias de las pequeñas manos de la joven, a los cuidados y a los mimos que recibía como solo un sultán es capaz de recibir. La joven poco a poco fue deprimiéndose, fue dudando de su capacidad para provocar amor, fue dudando si era bonita, si era atractiva, si era tan interesante e inteligente como ella pensaba que lo era. Sus frágiles ojos se fueron llenando de lluvia, hasta que llegó el tiempo en que lloraba diario, desesperanzada fue perdiendo la fe de hacer amar al joven de alma podrida y muy tarde comprendió que algunas personas simplemente no pueden amar y que otras no deberíamos hacerlo…
Una noche en aquel país cercano, una joven de frágil figura y emociones fuertes se enamoró de él, fue muy rápido, quedó encantada con sus negros cabellos y con su perfil gallardo, con sus hombros fuertes y con sus labios claros, ella sabía el riesgo que era enamorarse de él, pero sentía que tenía todas las potencialidades para arrancarle más que un beso. El joven se percató del amor de la linda joven, y decidió que sería agradable pasar tiempo juntos, de todas formas él quería sexo y ella quería amor, sonaba a un bue intercambio por algún tiempo.
La joven se esforzaba día tras día por agradar al joven, por cuidarlo y amarlo como si fuera el único, el mejor hombre del mundo, él a cambio le devolvía una sonrisa, un te quiero trillado y noches de ardiente pasión que los dejaban extenuados.
Pero los meses pasaban y el alma del joven seguía muerta, insensible a las caricias de las pequeñas manos de la joven, a los cuidados y a los mimos que recibía como solo un sultán es capaz de recibir. La joven poco a poco fue deprimiéndose, fue dudando de su capacidad para provocar amor, fue dudando si era bonita, si era atractiva, si era tan interesante e inteligente como ella pensaba que lo era. Sus frágiles ojos se fueron llenando de lluvia, hasta que llegó el tiempo en que lloraba diario, desesperanzada fue perdiendo la fe de hacer amar al joven de alma podrida y muy tarde comprendió que algunas personas simplemente no pueden amar y que otras no deberíamos hacerlo…
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